Nadie puede negarlo, el rock es por naturaleza estrafalario, plagado de excesos y a veces misterioso. Por ello no es extraño que alrededor de sus figuras se cuenten historias francamente extravagantes, por lo regular falsas, pero que a final de cuentas nos provocan cierto morbo y terminan por construir un mito.
Por ejemplo, en los años sesenta acusaron a los Rolling Stones de ocultar mensajes diabólicos en diversas rolas de su repertorio. Lo mismo sucedía con Led Zeppelin, ya que al reproducir al revés su tema Stairway to Heaven aparentemente se escuchaba la frase “my sweet Satan”, es decir, “mi dulce Satanás”. (escucha la canción en reversa).
Clásica fue la supuesta muerte de Paul McCartney en 1966, quien habría fallecido en un accidente automovilístico para ser reemplazado por el doble William Campbell. Fanáticos juraban haber encontrado pistas del suceso, cuidadosamente escondidas por los Beatles, en algunas portadas de sus discos:
Sin duda, la imaginación no tiene límites: en los setenta se decía que la lengua de Gene Simmons, bajista de Kiss, en realidad era un injerto de lengua de vaca, lo que explicaba su gran tamaño. Distinto fue el cuento de que Marilyn Manson actuó en su niñez como el tímido amigo de Kevin, en la serie Los Años Maravillosos. Otro rumor que todavía hasta nuestros días sigue sorprendiendo, tiene que ver con el disco Dark Side of the Moon de 1973, que se trataría en realidad de la banda sonora secreta de la cinta El Mago de Oz, filmada en 1939. Aunque Pink Floyd desde siempre negó tal relación, sincronizar la música del álbum junto con la vieja película (corriéndola sin sonido) la verdad resulta escalofriante: |

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